jueves, 14 de abril de 2011

A dos años de Gallipoli...

Se perfectamente que aquellos que lean esto, la primera pregunta que se harán sera: ¿Que diablos es Gallipoli? Se que uno por lo menos relacionara la palabreja turca esta con mi historia, porque ademas yo le conte la historia y viene en una cancion de Sabaton, que por cierto, no me gusta tanto jajajaja. El chiste es que pongo ese titulo debido a que fue uno de los mas rotundos fracasos en la historia militar britanica. Y bien podria haber puesto la carga de los 600, pero creo que esta remarca mas mi punto.
     La catastrófica, aparatosa, costosa y penosa derrota que sufrí aquella nubosa tarde en ese saguan negro pesa tanto aun en mi memoria, como estoy seguro que le peso a Churchill la masacre de cientos de miles de ingleses a lo puro buey. Sin embargo, y esto lo digo para seguirme convenciendo y fortaleciendome, esto pesa ya más como cicatriz de la dolorosa perdida de mi amiga, que en mi estado anímico. Y es en este momento cuando pienso el "¿porque no?". ¿Porque no volver a recobrar esa fuerza que nos caracteriza a mi y a mi gente? Y en verdad no lo digo por andar de mamila. Siento que todos aquellos que nos hemos sentido identificados unos con otros tenemos esa esencia que nos ha hermanado, y saben bien a quienes me refiero.
     La cicatriz jamas desaparecerá, talvez tambien mi alma tenga cicatrización queloide. Pero quien me conoce sabe bien que no soy hueso duro de roer, aunque en ese momento francamente pareciera astillas. Me alegra pensar en dos cosas principalmente. Por un lado, desde ese dia he conocido a dos personas muy queridas para mi. En ese momento no pense que volviera a encontrar amigos tan buenos y tan geniales como el par al que ahora veo con cariño. Cen y Pame, esta es para ustedes jajaja. Por otro lado, he visto como he logrado vivir sin necesidad de esa mujer a mi lado. ¿El recuerdo duele? Pues claro que si!!!!!!, pero es eso simplemente. Un recuerdo. Un recuerdo que jamás desapárecera de mi memoria por la importancia que tuvo, pero a la vez es un recordatorio de que todos nosotros podemos sobrevivir a estas guarradas de la vida.
     Y esto gracias a esas personas que te ofrecen su apoyo, esa hermandad que muy poca gente puede tener el orgullo de compartir y vivir. Ojalá que no piensen que esto es un texto de auto ayuda, porque ya saben que odio esa basura. Esto es para compartir y agradecerles, tanto a los veteranos que se la rifaron codo a codo conmigo desde la Justo Sierra, como a los nuevos hermanos que he conseguido.
     Y para decirles que, a casi dos años de Gallipoli, ya quiero volver a partirmela, y me siento más fuerte todavia porque, aunque no tengo un objetivo fijado, si algun dia lo tengo, asi como la vez pasada, no me voy a rajar. Y así como la vez pasada, lo he de llevar hasta las últimas razonables consecuencias. Ya saben que tampoco me gusta hacer enfermizas las cosas. Que a dos años de Gallipoli, me siento con la fuerza de atacar Monte Cassino.