Ahí estabas. Ahí te coloqué. Imagen adorada, ungida y venerada.Custodio de mi sueño, guardiana de mi paz, ángel de mis esperanzas y candor en soledad. En pilastra de blanco mármol tu faz descansaba. Ahí estabas. Ahí te coloqué. Vana ilusión del inexperto, emoción y vicio del enamorado. Hoy que no estás a mi lado, tu ausencia apremia al hierro y al fuego. Esa metálica sensación que hacía tanto tiempo no laceraba mis sentidos. La forja de un nuevo hombre se ha encendido y del mellado acero surgirá una nueva figura platinada y vacía. La ambrosía que alguna vez llenó de vida al Talos se ha agotado y una nueva deberá reemplazarla. Cual será es un misterio, pues ante el digno, el astuto y el iluso los caminos se trifurcan. Los peligros del porvenir nos aguardan y en cada uno de los senderos, diferente se encara el resuelto. La duda avasalla a Vulcano, la figura tiembla en la ignorancia: es miedo.
Es miedo a volver a caer, a volver a besar el suelo con una lágrima, a volver a alzar la vista sin encontrar el Rodín del ser amado, un nicho austero en el que descansa un ideal que tortura en falta. La eterna desgracia del amante y el iluso, la odisea del cariño, anhelada victoria del siempre vencido. Avasallado busco, me aferro, desesperado ante la nada. Una señal, un destello de salvación ante el abismo que en un instante devoraba inclemente la fe. Mi garganta lo siente, asfixia, sofoca, oprime.
El desgraciado sin embargo aún existe y se resiste. Golpea al viento, maldice a su suerte y se resiste a ser tragado por la amorfa oscuridad que lo envuelve. Iracundo y sin razón se convulsiona, mas no es con odio o cerrazón y no hay rencor en su corazón. Mira al cielo con locura porque en su pecho hierve aún una esperanza: quiere vivir. Vida, quiere vida. No sujeción, no dependencia, no sumisión ni enajenación, quiere vida y libertad. Vivir en amor y amar en libertad, no pide más.
Valor al derrotado y gloria al superviviente, la esencia del coloso brota desde sus plantas y da templanza en calidez de su naturaleza pronta y resuelta. Las manos se mueven y se lanzan a alcanzar la nube que roza la cúspide de pulida faz. Ojos entornados que nuevamente buscan, se fijan y penetran el horizonte.El fin del mundo ya no es frontera, las brasas y el carbón encendido han dado luz a la pieza: platinada y fuerte. Una vez más está lista.
Es miedo a volver a caer, a volver a besar el suelo con una lágrima, a volver a alzar la vista sin encontrar el Rodín del ser amado, un nicho austero en el que descansa un ideal que tortura en falta. La eterna desgracia del amante y el iluso, la odisea del cariño, anhelada victoria del siempre vencido. Avasallado busco, me aferro, desesperado ante la nada. Una señal, un destello de salvación ante el abismo que en un instante devoraba inclemente la fe. Mi garganta lo siente, asfixia, sofoca, oprime.
El desgraciado sin embargo aún existe y se resiste. Golpea al viento, maldice a su suerte y se resiste a ser tragado por la amorfa oscuridad que lo envuelve. Iracundo y sin razón se convulsiona, mas no es con odio o cerrazón y no hay rencor en su corazón. Mira al cielo con locura porque en su pecho hierve aún una esperanza: quiere vivir. Vida, quiere vida. No sujeción, no dependencia, no sumisión ni enajenación, quiere vida y libertad. Vivir en amor y amar en libertad, no pide más.
Valor al derrotado y gloria al superviviente, la esencia del coloso brota desde sus plantas y da templanza en calidez de su naturaleza pronta y resuelta. Las manos se mueven y se lanzan a alcanzar la nube que roza la cúspide de pulida faz. Ojos entornados que nuevamente buscan, se fijan y penetran el horizonte.El fin del mundo ya no es frontera, las brasas y el carbón encendido han dado luz a la pieza: platinada y fuerte. Una vez más está lista.
Iron Man Mk II (el de Sabbath, no el otro)
ResponderEliminarno hay vacío en las palabras, solo miedo, no hay razón para quedarse o fugarse si antes no existe el respeto por si mismo y si estas dispuesto a afrontar la realidad
ResponderEliminar